CITA EN ARTÍCULO DE PERIÓDICO: La derrota de los Urbina.
La derrota de los Urbina
En 2018, por primera vez en dos décadas no apareció en las boletas. Pero empezó a poner a sus socios o familiares, como el padrino de la política regional. El poder de Urbina y su red aún no acaban, pero se toparon con una pared difícil de derribar: Morena y la maestra Delfina.
Cuando hablamos de clientelismo, cooptación de líderes sociales, uso indiscriminado de recursos públicos fuera de ley, amenazas y complicidades mexiquenses, se puede poner un ejemplo perfecto: Aarón Urbina Bedolla.
Un empresario mueblero que fue cuatro veces alcalde y tres veces diputado local, saltando del PRI al PAN, pero siempre asegurando el control de la chequera para sí y los suyos. Según una investigación de la politóloga Rosalinda Castro Maravilla, basada en entrevistas y testimonios serios, Urbina fue el rey de la entrega de apoyos materiales, compra de líderes vecinales y control de las organizaciones de transporte; por si fuera poco, el amo y dueño del comercio y hasta de los espacios ciudadanos.
En 2018, por primera vez en dos décadas no apareció en las boletas. Pero empezó a poner a sus socios o familiares, como el padrino de la política regional. El poder de Urbina y su red aún no acaban, pero se toparon con una pared difícil de derribar: Morena y la maestra Delfina.
Acción Nacional y el PRI están casi muertos en el Estado de México, pero los Urbina no se detienen de cara a las elecciones de 2027, sobre todo ante la elección local de 2029, donde se escogerá al sucesor de la gobernadora.
Hace unos días, la diputada local Lilia Urbina Salazar se sumó a las filas de Movimiento Ciudadano. Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional de MC, le dio la bienvenida a la hija del cacique de Tecámac, destapándola como la candidata a la presidencia municipal.
Hace dos meses, Lili había renunciado al partido tricolor, dejando al PRI con únicamente seis integrantes, de un total de 75 legisladores locales, por cierto, el mismo número de diputados que posee Acción Nacional.
La pregunta obligada es si esa maquinaria de los Urbina todavía funciona. ¿El partido naranja adquirió basura política o el PRI perdió un cacicazgo real para seguir administrando esa jugosa zona mexiquense?
Los programas municipales, estatales y federales que servían para encumbrar a los Urbina, ahora no los administran ellos, pero ¿sus ahorros alcanzarán para llevar a Lili como primera edil? ¿Servirán las despensas, tinacos y promesas, para ganarle al Movimiento de Regeneración Nacional?
El apellido vende, claro, pero podemos estar los mexiquenses frente a la sepultura del mejor ejemplo de cacicazgo político de los últimos 40 años, y también del engaño mayúsculo de los Urbina frente al ex partido Convergencia, de Dante Delgado.
No hay mal que dure 100 años, ni pueblo que lo resista, por eso tendremos que estar atentos a los resultados de la muy posible derrota de Lili Urbina en las elecciones de 2027 en Tecámac.
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